Las apariciones de Pontevedra constituyen una extensión directa del ciclo de Fátima, protagonizadas por Sor Lucía dos Santos, la mayor de los tres videntes de Fátima, ya como religiosa profesa en el convento de las Hermanas Doroteas en Pontevedra, España. Entre 1925 y 1929, Sor Lucía recibió varias visiones de la Santísima Virgen María y del Niño Jesús en las que se le comunicó la devoción de los Cinco Primeros Sábados de reparación al Inmaculado Corazón de María. La primera aparición tuvo lugar el 10 de diciembre de 1925, cuando Sor Lucía se encontraba en su celda del convento de Pontevedra. La Virgen María se le apareció junto al Niño Jesús, mostrándole un Corazón rodeado de espinas. El Niño Jesús le dijo que tuviera compasión del Corazón de su Santísima Madre, cubierto de espinas por la ingratitud de los hombres, sin que nadie hiciera un acto de reparación para arrancárselas. La Virgen le comunicó entonces la promesa de asistir en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación a quienes, durante cinco meses consecutivos, en el primer sábado de cada mes, se confesaran, recibieran la Sagrada Comunión, rezaran cinco decenios del Rosario y le hicieran compañía durante quince minutos meditando los misterios del Rosario, todo con la intención de desagraviar su Inmaculado Corazón. El 15 de febrero de 1926, el Niño Jesús se apareció de nuevo a Sor Lucía para confirmar y aclarar las condiciones de la devoción. El 13 de junio de 1929, en la capilla del convento de Tuy, Sor Lucía recibió la gran visión trinitaria en la que la Virgen le comunicó que había llegado el momento de que el Santo Padre, en unión con todos los obispos del mundo, consagrara Rusia al Inmaculado Corazón de María. Estas visiones completaron el mensaje de Fátima y establecieron las dos grandes devociones solicitadas: los Cinco Primeros Sábados y la consagración de Rusia.
Pontevedra en 1925 se encontraba en la España de la dictadura de Primo de Rivera, un período de relativa estabilidad pero de profundas tensiones sociales. Sor Lucía había ingresado en el Instituto de las Hermanas de Santa Dorotea en Vilar, Porto, en 1921, y fue trasladada al convento de Pontevedra. Las apariciones de Fátima de 1917 habían tenido un impacto enorme en el mundo católico, especialmente tras el Milagro del Sol presenciado por decenas de miles de personas. Sin embargo, la devoción al Inmaculado Corazón de María solicitada en Fátima aún no se había implementado plenamente. Europa atravesaba el período de entreguerras, con el comunismo soviético consolidado en Rusia y las tensiones que desembocarían en la Segunda Guerra Mundial.
Aparición 1 · 1925-12-10 · reparación
Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme.
Primera aparición en Pontevedra, cuando la Virgen muestra su Corazón rodeado de espinas y pide reparación.
Aparición 1 · 1925-12-10 · devoción
Prometo asistir en la hora de la muerte, con las gracias necesarias para la salvación, a todos los que el primer sábado de cinco meses consecutivos se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen cinco decenios del Rosario y me hagan compañía durante quince minutos meditando los misterios del Rosario, con el fin de desagraviarme.
La Virgen comunica la promesa y las condiciones de la devoción de los Cinco Primeros Sábados.
Aparición 3 · 1929-06-13 · consagración
Ha llegado el momento en que Dios pide al Santo Padre que haga, en unión con todos los obispos del mundo, la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, prometiendo salvarla por este medio.
Visión de Tuy, en la que la Virgen solicita la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María.
Las apariciones de Pontevedra y Tuy son consideradas revelaciones privadas que completan el mensaje de Fátima. La promesa asociada a los Cinco Primeros Sábados —la asistencia de la Virgen en la hora de la muerte con las gracias necesarias para la salvación— constituye una gracia espiritual extraordinaria vinculada a la práctica devocional prescrita. La visión trinitaria de Tuy de 1929, en la que Sor Lucía contempló la Santísima Trinidad, la Virgen María, la Cruz y el cáliz con la Hostia, es considerada una de las visiones místicas más extraordinarias del siglo XX. Los frutos espirituales de la devoción de los Cinco Primeros Sábados, practicada por millones de católicos en todo el mundo, son considerados manifestación de la eficacia de la intercesión mariana.
Memorias de la Hermana Lucía — Sor Lucía dos Santos
Mensaje de Fátima - Congregación para la Doctrina de la Fe — Cardenal Joseph Ratzinger